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Tuesday, 16 August 2011

El gran golpe del leñador






































 Oh tú, visitante de la Tate Gallery, 
detente un instante ante este momento detenido del leñador mágico, 
reflexiona sobre el peso de lo irrevocable 
y da gracias por tu frágil cordura 
al oscuro destino que ignoras.



La pasión según Richard Dadd.

Por Fernando Savater

El artista británico Richard Dadd murió el 8 de enero de 1886, después de haber pasado 42 años encerrado en varios centros de reclusión para lunáticos. Tras un viaje por Italia, Grecia, Turquía y Egipto, una insolación le hizo perder el contacto con la realidad.
Después de matar a su padre, Dadd se dedicó intensamente a la pintura. El gran golpe del leñador mágico es una de sus obras, que regaló a uno de sus enfermeros de un manicomio y que ahora se puede ver en la Tate Gallery de Londres. Es un óleo obsesivo que suscita la reflexión sobre el peso de lo irrevocable.
Al visitante de la Tate Gallery de Londres le aconsejaría una atención especial a una de las más singulares y menos frecuentadas obras: The fairy-feller's masterstroke (El gran golpe del leñador mágico), que fue pintada en el manicomio de Bethlem entre los años 55 y 64 del siglo pasado. Su autor, Richard Dadd, artista, parricida y demente, murió el 8 de enero, hace 100 años, tras haber pasado 42 encerrado en varios centros de reclusión para lunáticos.

Quisiera celebrar con esta breve nota su destreza pictórica y también rememorar su calvario.
Richard Dadd nació en agosto de 1817 en Chatham (Kent), hijo de un distinguido químico que unos años más tarde se instaló en Londres. En esta capital realizó sus estudios de arte y pronto se hizo notar por obras de delicada fantasía plasmada con preciso realismo, como Puck, Titania sleeping y, sobre todo, Come into these yellow sands, una cabalgata de danzantes feéricos en una playa a la luz de la luna que fue la sensación de la exposición anual de la Royal Academy en 1842. Dadd tenía 25 años, y en esa misma fecha partió con su amigo sir Thomas Philips, antiguo alcalde de Newport, a un viaje iniciático por Italia, Grecia, Turquía y Egipto. En el trayecto realizó numerosos esbozos -la Salute de Venecia, olivos de Atenas, camellos turcos, paisajes de Rodas...- y algunos óleos de tinte oriental, muy dentro del gusto victoriano que comenzaba a perfilarse. En la Navidad de 1842 sufrió una fortísima insolación en Egipto que hizo temer por su vida.
A partir de entonces su imaginación se desbocó por rumbos sublimes y peligrosos.
 
Cuando volvió a Inglaterra, Richard Dadd se sabía poseído por él dios egipcio Osiris, que había decidido convertirle en su emisario e instrumento. La tarea que le encomendó era urgente y vasta: acabar con las manifestaciones del diablo que pululan por el mundo. Una de las advocaciones satánicas más evidentes encarnaba en sir Thomas Philips, su ex compañero de viaje; otra, aún peor, en su propio padre, el reputado químico que tantas ilusiones tenía depositadas en el hijo artista.

Robert Dadd se resistió a reconocer la insania de su hijo y aspiró a curar las secuelas de la fatal insolación por medio del reposo. Pese al dictamen sin ambages del doctor Alexander Sutherland, que consideró que Richard ya no era responsable de sus actos, el padre siguió resistiéndose a internar a su hijo en un manicomio. Entre tanto, la voz de Osiris no cesaba en sus secretas amonestaciones y su enviado en la tierra tramaba un plan exterminador.

Con el pretexto de que una estancia en su tierra natal le repondría, Richard citó a su padre en Cobhan y allí se reunieron para cenar en Ship Inn. Después salieron a dar un paseo. A la mañana siguiente, el padre fue encontrado apuñalado en una zanja y Richard huyó a Francia, donde Osiris iba a señalarle nuevos avatares diabólicos que debían ser inmolados. Fue arrestado cerca de Fointainebleau, tras haber agredido a un desconocido en un vagón de tren, un poco al modo del personaje de Gide en escaves du Vaticain.

Internado en el State Criminal Lunatic Asylum, dependiente del Betlhem Hospital, Richard Dadd dio por terminada su misión de mayal del dios y volvió a su oficio de pintor.
Produjo obras de diseño minucioso y propósito inquietante, cómo su Oberon y Titania, la perturbadora acuarela titulada The child's problem, o su serie sobre las pasiones humanas.
También efectuó apuntes plácidamente sombríos de la rutina manicomial. Pero, sin duda, la más memorable de sus creaciones fue el pequeño óleo (55 cm x 40 cm) en el que se retrata de una vez por todas el magistral golpe del leñador mágico, cuya realización le ocupó casi 10 años y que dejó inacabado al ser trasladado al manicomio de Broadmoor.

En un escenario de abigarramiento obsesivo, pintado al microscopio, sin huecos ni alivio, el anónimo leñador se dispone eternamente a descargar su hachazo definitivo sobre una gigantesca castaña. Diversos personajes de fábula, elegantemente hechizados o grotescos, margaritas atentas, juncos, frutos caídos, observan con aliento suspenso la ejecución de lo inminente. Quizá esperen ser rescatados por ese sacrificio a la vez implacable e incruento, duplicación misteriosa de aquel otro, sanguinario, que los esclavizó en el jardín alucinante.

Es la vivencia desgarradora del tiempo en la acción lo que está allí pintado, como bien resume Octavio Paz en su comentario de la obra: "La espera es eterna: anula el tiempo; la espera es instantánea, está al acecho de lo inminente, de aquello que va a ocurrir de un momento a otro: acelera el tiempo".

Eterno retorno de lo mismo tan raudo que ni siquiera llega a ocurrir la primera vez, y así consigue su particular infinitud, juntamente opresiva y fascinadora. En el pequeño óleo no se distingue ni una pincelada: las figuras no parecen pintadas, sino injertadas en un decorado tangible.

Trasladado a Broadmoor, Richard Dadd regaló su obra maestra inacabada a uno de sus enfermeros. En su nueva penitenciaría sobrevivió aún 21 años, hasta el 8 de enero de aquel 1886.

Oh tú, visitante de la Tate Gallery, detente un momento ante este momento detenido del leñador mágico, reflexiona sobre el peso de lo irrevocable y da gracias por tu frágil cordura al oscuro destino que ignoras.

Thursday, 14 July 2011

La libertad del Iluminado



 Rico no es el que más tiene,
sino el que menos necesita.

Facundo Cabral



Desde la muerte de Facundo no he dejado de pensar.
Si, lo sé, siempre se está pensando.
Pero estos pensamientos son diferentes.
Son pensamientos que preguntan. Que están inquietos.
Como de quien se cuestiona el estar donde se está y el hacer lo que se viene haciendo.

Mis preguntas han ido desde cómo llega un Iluminado a ser libre, en una sencillez perfecta como la del círculo, hasta qué se requiere para saltar hacia ese otro lado donde el miedo ya no tiene voz. Las primeras realmente consecuencia de las últimas.

Mis pensamientos me preguntaban por qué morían antes de los tiempos naturales los que tienen cosas por decir. (No sólo los asesinados). Por qué morían Lennon, García Lorca, Malcom X, Jim Morrison, Ian Curtis, Jimy Hendrix, Violeta Parra, Bob Marley, Fredy Mercury, como dejando en los vivos una sensación de que todavía quedaban cosas por decir.

En la lista no todos son iluminados, claro. Ante todo fueron profundamente humanos. Todos vivieron intensamente la vida, con la pasión de los genios.

Tampoco todos los genios mueren jóvenes claro está. Muchos han cumplido sus ciclos vitales y se han ido a una buena edad, entrados los setenta, pudiera decirse.

Pero la pregunta aquí es ¿si Facundo no hubiese perdido a su esposa e hija, habría decidido de todas formas no tener nunca más una casa? ¿Si no hubiese probado tantas penurias y sobresaltos, habría perdido el miedo?
(voy a usar solo presentes, porque él nos sobrevivirá a todos. Muerto como está, más vivo que nunca. Nosotros nos iremos, y él seguirá hablándole a los que vengan después de nosotros, siempre en hoy).

¿Podría alguien llegar hasta dónde él llegó llevando una vida de las que llamamos normales?

Para poder realmente caminar del otro lado del mundo, hay que llegar a ese extremo donde ya no se teme el perderlo todo. Hay que estar realmente dispuestos a andar desnudos.
Es realmente deshacerse del 'parásito del ego' -como lo ha nombrado Matthieu Ricard-.

Pero para 'desmantelar la importancia personal' (palabras de Ricard), para dejar de pensar que tenemos que llegar a la colina del éxito aún jóvenes con casa propia, ahorros y tarjetas de crédito resplandencientes, y además haciendo lo que queremos y sólo rindiéndole cuentas a nuestro propio yo, hay que dar un salto hacia afuera. Afuera, donde la colina del éxito no existe.

Un salto hacia afuera, para poder dar nuestro salto hacia adentro.

Nuestro adentro, donde está la intuición, el entendimiento y la imaginación.

¿Pero qué es lo que se intuye o se imagina? Allí se debe intuir y entender todo, fresco y espontáneo, como ver un mango bajito y cogerlo con la mano. Como tener sed y justo ver que pasa un riachuelo a nuestro lado.

En ese adentro todo es simple y fácil. Es la perfección del círculo donde vive Facundo.

No el laberinto. Nuestra mente sería un barquito flotando sin resistencia en el agua. Yendo hacia ningún lado. Sólo flotando sobre el agua.

"El pensamiento es el espíritu crítico, pero es necesario pensar hasta que llegas a ese umbral en el que el pensamiento ya no sirve para nada y ahí has de tirarte de cabeza: o al miedo o a la confianza".
(Eric Emmanuel Schmitt)

Ese salto a la confianza, ¿puede hacerse manteniendo cuentas bancarias, hipotecas y más de cinco passwords?

Monday, 9 May 2011

Organos (in)visibles

Cuál es la diferencia entre una prostituta que alquila su vagina y sus zonas erógenas a cambio de dinero para vivir, y el cargo de una secretaria -o cualquier otro- en el que se haga uso del cerebro o de cualquier otro músculo, alquilado a cambio de dinero para vivir, pero sin amor, sin pasión y sin entretenimiento?

Friday, 28 January 2011

Coser y cantar

"Cuando una situación interior no se ha hecho consciente,
aparece en el exterior como destino"

C.G. Jung



Tengo una máquina de coser.
De ahora en adelante cuando la nombre, me referiré a ella como la Bernina -su nombre propio-, o simplemente como 'Ella'.
Tiene una gran personalidad, es indudable. Tiene estilo y presencia, una compostura y sobriedad que tal vez le vienen de su estirpe suiza. Es seria y bien plantada, como una Ama de Llaves madura y elegante, como una Institutriz impecable.
Tiene sus años, vamos a estar claros. Y no es esta su primera casa, ha vivido ya en otras.
Todas las máquinas de coser tienen personalidad, porque son creadoras de cosas. Las modernas sin embargo son más ligeras, más amigables, se entregan casi que entre risas y se dejan llevar por cualquiera. Las de antaño no tanto. Se guardan sus misterios, hay que merecerse su confianza. Al principio hay que aprenderlas, ser delicados, entender su lógica y su mecanismo, resistente para perdurar en el tiempo.
La Bernina podrá haber sido hecha en serie, sí; pero una serie limitada. Pertenece a una generación nacida antes de la llegada del terrible virus de la obsolecencia programada. No hay plástico en ella, es toda hierro y acero. Su austeridad le proporciona la elegancia de la escuela de Cocó Chanel: menos es más.

Con ella me ha sucedido lo que me pasa con todas las cosas que por mucho tiempo he soñado tener. Al principio me cuesta acostumbrarme a su presencia. Como cuando Santa Claus me trajo mi primera bicicleta. Al día siguiente al despertar corrí a ver si aún estaba allí. Me sucedió con mi primer coche. Me asomaba a la ventana unas veinte veces al día para asegurarme que todavía seguía aparcado donde lo había dejado. (Con el compañero con quien comparto mi vida también me sucede de vez en cuando, asombrarme al despertar viendo que aún sigue allí, como el dinosaurio de Monterroso).

Con la Bernina está sucediendo.
Entrar al estudio y verla allí ocupando discreta y elegantemente su lugar, es siempre un emocionante saltico al corazón.
Tengo que recordarme que estamos comenzando una relación, que tenemos que conocernos. Que no puedo sólo dejarla allí para contemplarla. Tengo que hacer cosas con ella, a pesar de mi temor de arruinar algo con mi torpeza.

Algun dia llegaremos a entendernos como dos amantes que comenzaron tímidamente siendo amigos.

Monday, 20 December 2010

Fobos y Deimos. Notas aisladas e incoerentes sobre miedo.

Giove e Io. Antonio Allegri llamado il Correggio. 1531?


Miedo, en su origen etimológico entre el latín y el griego lleva a la imagen de ser golpeados, percutidos. El haberlo sido fuera de lugar en el pasado da origen a miedos fuera de lugar en el presente. (lo más cercano encontrado como origen etimológico de pavorem/ paveo)


Uno de los opuestos, la palabra coraje, etimológicamente deriva del latín coraticum o cor habeo, un adjetivo derivante de la palabra compuesta cor/cordis y del verbo habere: tengo corazón. Es la virtud humana, muchas veces indicada como fortaleza, que hace que quien la posee no se desencaje frente al peligro, enfrente con serenidad los riesgos, no se entristezca por dolores físicos o morales, y de manera general, enfrente con mirada elevada el sufrimiento, el peligro, la incertidumbre y la intimidación.


 Gustav Vigeland. Vigeland Park, Oslo


Una palabra griega, que es traducida como 'maravilla' es 'thauma'. Pero thauma significaría sobre todo el horror que suscita un espectáculo angustioso. Platón, según leo en algun texto encontrado en la red, dijo que la maravilla 'es hija de Iris y del Gigante thaumante'. (De nuevo una palabra construida sobre 'thauma'). La filosofía proviene del miedo, sigo leyendo, o aún mejor, del temor por el mundo, del temor por el devenir del mundo; por ende del terrible descubrimiento que cada cosa nace y muere, es decir se transforma, deviene. El trauma estaría en el origen, sería el móvil profundo, de la mitología, de la religión, de la ciencia: maneras diferentes de preguntarse, de tratar de responderse a la turbación que produce, precisamente, la maravilla, el estupor.


Taumaturgo. Se dice de la persona (santa) que obra maravillas, milagros. De nuevo, el origen 'thauma', cosa maravillosa (afín a los verbos 'theaomai' ver/cosa por ver, y 'thaomai' contemplar/admirar unido al sustantivo 'érgon' trabajo, obra. Y de la misma raiz de thauma, thaumatón, lo que genera estupor; y para Sócrates, abierto al conocimiento.


 Phobus, mosaico Greco-Romano de Halicarnassus C4th A.D., British Museum

Deimos en la mitología griega era el dios del miedo, la personificación del terror. (Interesante: su equivalente romano era Fuga, qué maravilloso). Su hermano gemelo era Phobos, el pánico. Ambos hijos del dios Ares, dios de la guerra, eran sus aurigas. Pero eran también hijos de Afrodita, la diosa del amor, y he leido que estos gemelos representan el miedo a la pérdida.



Aquí mi mente se va sola hacia el momento de mi fecundación, cuando mi hermano ya estaba enfermo, y probablemente ya mis padres sabían que moriría. Tal vez hubo miedo en el mismísimo acto, tal vez los espermatozoides ya iban cargados de miedo, y aunque fue el más rápido y valiente el que llegó a fecundar el óvulo, quién sabe si temblaba ante el destino que llevaba consigo. El miedo a la pérdida y miedo a la repetición.



En la película The Road, sobre el libro de Cormac McCarthy, la actriz Charlize Theron no logra sobreponerse ante el miedo de vivir una realidad tan terrible en un mundo post-apocalíptico, y a pesar de tener un hijo bellísimo y un compañero que la adoraba, decide morir suicidándose. Cabe aquí preguntarse qué es la cobardía y las razones que cada quien puede tener para mantenerse vivo.


Ultimamente pienso mucho en la muerte. No porque la vida no me parezca maravillosa o excepcional. No tiene nada que ver con eso.
Entiendo a los que tienen miedo.


Otro pensamiento que he dibujado es que una razón por la que las personas tienen hijos, (no es una sentencia absoluta, es sólo un pensamiento mío) además de toda la historia de la continuación de la especie, de la continuidad de los genes, del fruto del amor, de la consolidación del núcleo familiar, y los etcéteras poéticos, es que necesitan anclas, y razones para continuar asidos a la realidad, y para continuar en la vida cotidiana con el ímpetu y la energía sobrehumana que sólo un niño puede tener, desafiando el pavor o la sensación apabullante que a veces pueden tener los problemas, o la realidad en sí. Por eso los pobres tienen tantos hijos y no paran de parir, pues es gracias a ellos que se mantienen andando, es gracias a ellos que olvidan lo terrible que puede ser la vida en pobreza, o en guerra, o en dificultad. Un niño vive sólo en el presente porque no tiene aún en sí la idea de futuro, no conoce el miedo. Es su vitalidad y su capacidad de estar en el instante la que inyecta a sus progenitores, haciéndolos llevar a un segundo plano todo el resto, y haciéndo ese 'resto' más llevadero y soportable.

Friday, 17 December 2010

Las banderas Asafo


Estas son las banderas (Fante) Asafo, de Ghana y la costa occidental de Africa. Aunque tienen un bagaje histórico sangriento y terrible de esclavitud y explotación  de las divisiones entre tribus por parte de los Europeos que se asentaron desde 1492, para garantizar que las colonias mantuvieran el control y poderío en el territorio, más allá de la historia, me produce una rara fascinación la representación de las escenas tribales, el uso de los colores, y las leyendas o creencias que pueden narrar.
A quien le pueda interesar más sobre el origen e historia completa de estas banderas, hay alguna información en http://www.twi.bb/akan-asafo.php.
Al final del link hay una serie de hermosas banderas con una breve descripción de lo que representa la imagen.
Yo las traje al blog porque son como mini historias tribales sin palabras, aún cuando puedan ser vergonzosas.
En el Alfies Antique Market de Londres hay un estanco  donde un hombre muy interesante las vende, (son carísimas) y tiene su propio blog en http://www.adireafricantextiles.blogspot.com. La última vez que lo visité me regaló una reproducción de una foto de una pareja de notables de la tribu Conakry (creo) de Guinea, tal vez data de 1900, tienen ambos un maravilloso y serio poder, y siempre me están mirando. La incluyo aquí para embellecer el blog.

Thursday, 16 December 2010

Espéces d'Espaces

Tomado del libro Species of Spaces and Other Pieces
del autor Georges Perec

(Cuando encuentro libros así los dioses me confirman que todo es cuestión de creerse y escucharse,
como lo han hecho los grandes inventores y los libres)

Vincent Van Gogh. Bedroom in Arles

"For a long time I went to bed in writing"

The Bed

We generally utilize the page in the larger of its two dimensions. The same goes for the bed. The bed (or if you prefer, the page) is a rectangular space, longer than it is wide, in which, or on which, we normally lie longways. 'Italian' beds are only to be found in fairy tales (Tom Thumb and his brothers, or The seven daughters of the Ogre, for example) or in altogether abnormal and usually serious circumnstances (mass exodus, aftermath of a bombing raid, etc.). Even when we utilize the bed the more usual way round, it's almost always a sign of a catastrophe if several people have to sleep in it. The bed is an instrument conceived for the nocturnal repose of one or two persons, but no more.

The bed is thus the individual space par excellence, the elementary space of the body, the one which even the man completely crippled by debts has the right to keep: the bailiffs don't have the power to seize your bed. This also means -this is easily verified in practice- that we have only one bed, which is our bed. When there are other beds in a house or an apartment, they are said to be guest beds or spare beds. It seems we only sleep well in our own bed.

(...)

The Bedroom

What does it mean, to live in a room?
Is to live in a place to take possession of it?
What does taking possession of a place mean?
As from when does somewhere become truly yours? Is it when you've put your three pairs of socks in a pink plastic bowl? Is it when you've heated up your spaghetti over a camping-gaz? Is it when you've used up all the non-matching hangers in the cupboard? Is it when you've drawing-pinned to the wall an old postcard showing Carpaccio's "Dream of St Ursula"? Is it when you've experienced there the throes of anticipation, or the exaltations of passion, or the torments of a toothache? Is it when you've hung suitable curtains on the windows, and put up the wallpaper, and sanded the parquet flooring?


(Luego continúa con The Apartment Building, The Street, The Neighbourhood, The Town, The Counryside, The Country)

Leerlo es como diseccionarme; verme desde afuera; ver cómo ocupo el espacio que me rodea; cómo vivo con los objetos que nunca he considerado lugares comunes, y preguntarme entre carcajadas por qué.

Dejo aquí un retrato de Perec que basta y sobra para querer buscar su otro libro necesario: Life: A User's Manual.